Leonora Vancroft

No se sabe el año exacto de su nacimiento, ella nunca lo mencionó, nunca habla de sí misma.
Lo único que se sabe es que, desde que tuvo un uso consciente de la razón, odia las narrativas perfectas, los finales predecibles.

Comenzó a viajar por el mundo.
No por curiosidad, eso sería muy básico para ella, en cambio, viajó buscando, investigando, algo que le confirmara lo que ella ya sabía…

Durante años recorrió lugares, recopiló relatos, observó patrones.

Y encontró lo que buscaba...

El mundo se llenó de historias perfectas, finales felices, historias diseñadas para ser aceptadas, consumidas y olvidadas.

Y enterró aquellas con los finales reales, incómodos, aquellas que llevan a los monstruos debajo de tu cama, a los verdaderos demonios, esos que ella conocía muy bien; después de todo, creció con ellos.
Después de años regresó, pero no volvió con las manos vacías…

Ni volvió siendo la misma, regresó con manuscritos que habían sido descartados, rechazados, tachados de aberración, como historias que no debían existir…

Pero que sobrevivieron contra todo pronóstico, como ella.

Cambió su nombre.

Abandonó su rostro.

Y dejó de pertenecer al mundo común, dejó de ser... Humana… o bueno, es más sencillo decirlo así que pensar que nuestra descripción de lo humano está errada.

Llámala la Archivista…

Nadie ha vuelto a verla con claridad.

Excepto sus Artífices, pero nunca hablan de ella… y cuando lo hacen, evitan decir demasiado, solo la mencionan como la señora A.

Creó un lugar donde estas historias no son corregidas, suavizadas ni escondidas.

Solo preservadas.

Un espacio donde lo incómodo no se elimina… se conserva.

Ese lugar existe.

Se llama Códice Negro. 

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