La belleza de la muerte es, como una obra de arte, la musa de algunos incomprendidos artistas que solo buscan plasmar su esplendor y complejidad en lienzos vivientes.
Para aquellos que han compartido una danza morbosa y breve con ella, conocen lo fascinante y seductora que puede llegar a ser, una amante silenciosa y complaciente, dotada de curiosidad insaciable, destinada a aquellos que le son fieles.
Aneska y Katrina, dos hermanas unidas por un fuerte lazo de sangre y un secreto macabro, almas gemelas con corazones de hielo, criadas por su padre, un reconocido médico forense en su época, que les enseñó a amar la muerte.
Jugando entre cadáveres, aprendieron a conocer la fragilidad de la vida y la belleza de aquella que robaba el último suspiro de las personas; su padre les inculcó la idea de que ella era un arte, y las gemelas se convirtieron en sus discípulas más devotas.
Se permitieron explorar con libertad sus instintos más oscuros, sumergiéndolas en su suspirar de locura y sadismo, pero cuando una niña de ojos grandes y llenos de luz se topa con ellas por mera casualidad en un parque, todo cambia.Un alma inocente para corromper y un cuerpo para destruir.
Su obsesión, un objeto de deseo y fascinación. Así se tejieron los lazos de una tragedia que sin saberlo, cambiaría su vida, una tragedia con rostros y nombres puestos.